Las personas que juzgan con dureza a los demás suelen ser ferozmente autocríticos de si mismos. Se exigen demasiado a sí mismos y cuando no lo consiguen se castigan, se juzgan y se evalúan constantemente. Su espíritu crítico es despiadado aun con ellos mismos. No pueden evitarlo y terminan aplicando a sus seres queridos la misma vara de medida con la que se juzgan a sí mismos, sin comprender que los demás tienen sus propios criterios, tan respetables como los tuyos, no es muy justo, no te parece?

Cuando somos muy autoexigentes, es posible que las personas a quienes más ames consideren que exageras demasiado con tus críticas. Tus íntimos no sienten demasiado el impacto porque te conocen y están acostumbrados, pero debes de hacer giros y ser indulgente contigo mismo si este es tu caso, y cuando dejes de juzgarte con tanto rigor o dureza, encontrarás que hay lugar en tu corazón para perdonar a los demás, pero insisto en que primero debes de ocuparte de ti.

La Palabra de Dios dice: Amarás al Señor tu Dios por sobre todas las cosa y el segundo amaras a tu prójimo como a ti mismo.

De modo que de ahora en adelante, cuando una persona te hable en un tono desagradable o no cumpla tus expectativas, perdónala de antemano, porque sabes que hace lo mejor dentro de sus posibilidades.

Muchas de estas personas cargan con una lista entera de cosas que nunca se perdonaron y por las que se siguen castigando.

Revisa la lista y mira con quienes puedes ponerte en contacto para disculparte. Ármate de valor y pide disculpas o repara lo que hace falta, pide disculpas, enmienda o rectifica y sobre todo perdónate.

Los débiles nunca pueden perdonar. El perdón es un atributo de los fuertes. Gandhy.

Cargar con el rencor, la cólera o el resentimiento es un enorme desgaste energético.

Da el primer paso  y llama a todos los que te han herido y perdónalos. Es necesario hacer gala de una gran fuerza de voluntad para perdonar y dejar de lado el hecho de tener la razón.

Lo importante no es saber quien tiene la razón, sino que el conflicto afecta a tu capacidad para atraer lo que deseas en la vida.  No necesitas cargar con el pasado y los rencores que terminaran por agobiarte o reducir tus capacidades; haz algo, liberarte de ellos.

Siempre que tengas un conflicto no resuelto en tu pasado, se manifestará con todo su desagradable contenido en el momento en que inicies la tarea de concretar tus sueños. Y esto aparece inesperadamente en diferentes etapas de tu vida hasta que un día los resuelvas.

Segundo si no las resuelves, tomas el papel de la víctima y en este caso, le adjudicas el papel de verdugo a la otra persona, es así como quieres recordar a tu ex marido o tu antiguo jefe o Pastor.  Tercero el hecho de no solucionarlo te mantiene ligada a tu pasado e interfiere en tu actual vínculo del día de hoy.

La clave de la libertad es el perdón.

No dejes que el pasado se convierta en una carga. Perdona a todo el mundo, perdónate a ti mismo. Ahora que sabes que necesitas perdonar a los demás para poder liberarte de ellos o del incidente, bien podrías perdonarlos de antemano.

No perdonar sólo te hiere a ti. Es probable que la otra persona ni siquiera recuerde aquel episodio que tanto te molesto. Comienza hoy mismo a rectificar y corregir tu proceder.

Para estar en plena forma, debes de tener satisfechas tus necesidades afectivas. Si no es así, es posible que te mantengas en un estado de ánimo irritable, sientas carencia de amor y de aprecio, enfado, resentimiento, celos o la sensación de que en cierto modo, te han privado de algo.

Es casi imposible crear unidad en tu vida, trabajo, ministerio y familia cuando hay celos, envidia o críticas severas. Aun el estar juzgando a los demás o criticando los dones o atributos de otros eso no ayuda en tu vida.

Cuando tu no escuchas, solo críticas a los demás, piensas que tu deberías de ser el jefe, autoridad en todo, esto es juicio y te estas exaltando a ti mismo.

Ser argumentativo es deshonra. No apoyar es deshonra, esperar algo de los demás por nada es deshonra, esperar algo que tú no estás dispuesto a hacer por otros es deshonra.

Si pidiésemos y buscáramos la ayuda adecuada nos ahorraríamos muchos dolores de cabeza, tiempo y energia.

Pedid y se os dará, buscad  y hallareis, llamad y se os abrirá.  Mateo 7:7